viernes, 25 de marzo de 2016

Palabras prestadas #94

Os invitamos a conocer las nuevas palabras prestadas por la escritora neozelandesa Carolyn McCurdie. Tienen hasta el martes 5 de abril, para hacer llegar vuestros poemas a la dirección: librodepalabrasprestadas@gmail.com

Antes de enviar tu poema por favor mira las bases en "¿Cómo participo?"



#94  Las Palabras son prestadas por Carolyn McCurdie.


rebotar

farola

nuca

tartamudear

náutico



Carolyn McCurdie escribe ficción y poesía. Ha publicado la novela infantil The Unquiet (Longacre Press, 2006), y la colección de relatos cortos Albatross (Rosa Mira Books, 2014). Su poesía ha sido publicada ampliamente en Nueva Zelanda y Australia y ganó su primer premio en el concurso internacional de poesía de la NZ Poetry Society en 2013. Bones in the Octagon (Makaro Press, Hoopla Series, 2015) es su primer libro de poesía. Carolyn ha sido un miembro activo durante mucho tiempo de la escena poética de su ciudad natal, Dunedin, Nueva Zelanda.


Sembrando Repollos

Para prepararte, quizás leerás unos libros, o meterás la cabeza
por encima de la valla de al lado y observa. Preguntar.
En la tienda elije las plantas del semillero que parecen felices de verte.
Sin timideces ni enfurruñadas. Las mejores plantas para llevar a casa son las que bailan.

Muéstrales sus camas cálidas donde has trabajado para preparar
la fina tierra, oscura como posos de café, y cava
en ella en la profundidad de una mano ahuecada.
Imagina como serían de altas, anchas, como reinas
con grandes collares de espirales por la cabeza y permite espacio
para toda esa majestuosidad. Practicar generosidad entre tus vecinos.

Promesas son. Promételes la lluvia. Y, porque
ellas confían en ti, deja caer un hilo de agua para convertir su barro
en lodo sedoso, y déjalo continuar su fluir para acariciar
las raíces hacia su lugar. Ajuste.
Entonces ve cómo brincan y aletean en la brisa, sorprendidas
de ellas mismas, como niños por el escenario en el concierto de fin de año.

Y tú, con los calcetines un poco mojados, el barro en tus rodillas
y debajo de tus uñas, hueles a tierra mojada.



(Traducción por Charles Olsen de Planting Cabbages de Carolyn McCurdie – del libro Bones in the Octagon.)



El viernes 8 de abril 2016 publicaremos los poemas y una nueva selección de palabras.



El premio al mejor poema será el libro Obra poética de Eduardo Haro Ibars de la editorial Huerga y Fierro

Obra poética reúne los cuatro títulos publicados por Haro Ibars, todos ellos inencontrables desde hace años: Pérdidas blancas (1978), Empalador (1980), Sex Fiction (1981) y En rojo (1985). Heredero del surrealismo, Haro Ibars gusta de la incoherencia sintáctica, las imágenes absurdas, el poema fragmentario, los hallazgos del azar. También, como los surrealistas, querría llevar la poesía –o lo que ellos entendían por poesía– a la vida. En el epílogo a Empalador escribió: “Por eso, aunque me sigue haciendo gracia, pienso que mi libro no vale ni mucho menos lo que un buen asesinato, o el asalto al tren de Glasgow. Por eso aconsejo a todos los jóvenes que dejen la escritura idiota y se echen a la calle a hacer algo divertido. La violencia es lo único que puede salvarnos del aburrimiento y de la muerte del arte”. (José Luis García Martín en El Cultural)


Más información sobre el libro en Huerga y Fierro




Poemas prestados #93

Muchas gracias a todos los que nos han enviado sus poemas con las palabras prestadas por la poeta neozelandesa Tayi Tibble. Te animamos a que sigas participando en la nonagésima cuarta edición que empieza el viernes 25 de marzo del año 2016.

Premio al mejor poema seleccionado por la editorial Cuadernos del Vigía. Enhorabuena a Isabel Blanco Ollero quién recibirá el libro La soledad sonora de Emily Dickinson de la editorial Pre-textos




A continuación publicamos los poemas escritos a partir de las palabras prestadas:
garganta, cielo, cloro, florecer y ciudad.


❆ ❆ ❆



MI NOMBRE ES SALWAH

Es posible que se acerque el mediodía
y que yo ni siquiera contemple la tarde.
Me acunan todas las madres antiguas,
me aguardan las absoluciones del tiempo.
Mi nombre es Salwah.
Como en un carnaval en el centro de un bosque
nos ordenan por números disfrazados
y máscaras entrecortadas, ávidas de cielo,
de una sancionada verdad en las cumbres internacionales.
Pero todo es mentira, cloro de ciudad
donde la noche es metralla que desviste
infancias y el cuerpo más níveo de la esperanza.
Pero, dime, dónde la luz y el milagro de las madreselvas,
me puedes decir dónde la parábola
que sostenía tu boca y tu pluma firmando acuerdos
y tareas salvadoras. Dónde acampáis, en qué susurro, en qué garganta
ocultáis el manifiesto de vuestros dioses parlantes.
Y te digo, mi nombre es Salwah.
Yo sigo cerca del polvo, a la sombra de los mares
que no reconocen a sus ancestros. Mares de engañosas ubres
para con niños leves. Niños pájaros, niñas niebla,
niños agua.

Y yo habito junto a las vías de un tren derrotado,
junto a la herencia sin alma de la vacuidad. La misma
que florece de vergüenza en las reglas
de todas vuestras naciones.
Mi nombre es Salwah. De esto hace ya tres años
y el color que nos incendia a los desplazados
ya no anhela más patria que aquella
que amorama el enemigo.

Dónde la parábola que sostenía tu boca y tu pluma.


Isabel Blanco Ollero
Pamplona, España


❆ ❆ ❆



Asesino en serie


Bateman limpia, cuidadoso, con cloro y lejía
los restos de sangre en la moqueta color camel
después de haber segado con la sierra mecánica
la garganta de un ejecutivo de multinacional
mientras sonaba un tema
de Huey Lewis & the News.

Mientras se deshace de los guantes de látex y la bata blanca
en un contenedor,
florecen sus orquídeas tropicales
y despunta, un día más, un sol tímido en el cielo
de la ciudad de Nueva York.


Gabriel Merino
Madrid, España


❆ ❆ ❆



El cielo se puso a temblar ante la llegada de la noche.
Se encendieron de repente las farolas, y los árboles,
en la lejanía, parecían sombras recortadas.
Se sentó el aire a descansar y yo, sólo, en la ciudad,
con un regusto a cloro en la garganta
me puse a pensar en ti. Las nubes, alargando los brazos
se desperezaban cerca de la luna blanca mientras
mis pensamientos florecían negros como el alquitrán.


Alfonso Aguado Ortuño
Mislata, Valencia, España

www.alfonsoaguado.com


❆ ❆ ❆



Una gota de agua

En un cielo que es mi espejo
una gota de agua llega como
cloro de la nada, dando una flor
que tenia un sabor a canela
que aun siento en mi garganta
que me hace ser una sirena
que canta la voz de las olas
donde florecen margaritas
que tapan una ciudad que sube
como castillo del lago
donde sale el sol que me tatúa
con lindas escamas.

Y el cielo me toca
con su guía que
guardo en mis manos.




❆ ❆ ❆



DIAS CRUDOS

Neón y dígitos montan guardia
en las aceras,
Mientras florece un cielo
de nubes grises,
en una ciudad que anida cloro
en la garganta.

Se avecina un alba disecada,
una cárcel de hormigón
se pone en marcha.


Carmen Hernández Montalbán
Guadix, Granada, España


❆ ❆ ❆



Tu bosque / Your wood

No os engañéis
estas tres palabras fueron
las más importantes que me dijeron :

DÉBIL
REPERCUSIÓN
MIERDA

en toda mi vida.

Yo sé que tú quieres que diga otras,
quizá sólo una
maybe five,
y lo mismo me salen ahora
que escucho pop extranjero.

De la garganta de mi madre
primero fue del coño
no surgió ningún cielo
que mereciera
que yo pudiese quererla.

Sus reproches quemaban como el cloro
después de un día felíz
en la piscina de tu amiga
la del bañador amarillo

aunque su rencor no iba contra mí
pero sentía que de alguna manera
yo tendría que resolverlo.

No quiero contar,
de ninguna manera,
que en este puto marzo
me cago en este tiempo hideputa
florecen los mejores almendros

no quiero narrar
cómo me gusta perderme
por las calles más sucias de la ciudad
porque odio your fuckin' words

yo yo yo
quiero hablar como un jodido adolescente americano
egoísta
egocéntrico
intrínseco y sabio
ahora que no puedo permitírmelo
que soy un puto viajero del tiempo
que podría ser tu padre
un tipo conflictivo
que se da a la bebida
y que vive solitario
en tu bosque.


Juan M. Santiago León
Arganda del Rey, Madrid, España


❆ ❆ ❆



Cuchillas en la garganta
de gritar una plegaria inservible.
Si ni siquiera salen
las palabras del cielo
de tu boca.
Cómo va a florecer nada
en esta ciudad desolada
si la lluvia trae el cloro
que mata la más fuerte
de las semillas.


jorge m molinero
La Rondilla, España


❆ ❆ ❆



Espejada

tu mirada me regocija,
me sobrepone de la tristeza infinita
y en pleno otoño
me hace florecer
como el capullo en flor
renazco
abrazando el cielo azul
aún con acordes ocres
No obstante, mi garganta rumia tu nombre
a cada paso,
sonámbula, por las aceras de la ciudad
en las cuales corre el agua de lluvia,
oxidada por tanto cloro derramado
—Eso dicen las malas lenguas—
Yo sólo creo en tu mirada,
nada más




❆ ❆ ❆



SE ABRIERON LOS CIELOS


Se abrieron los cielos
y una suave y persistente lluvia
de agua pura sin cloro empapaba los cementos de las calles
y edificios de la gran ciudad.
Con generosa mano pudo lograr que el amor floreciera
en los hombres y mujeres, en el aire y en la brisa.
Se abrieron los cielos
y lo cordial cerró el paso a la insolencia.
Y las gargantas -ya afinadas- entonaron un himno silencioso
de comprensión y gratitud; un propósito interno
de igualdad fraterna sellado en sus corazones.


Jose Mª Saro y Bernaldo de Quirós
Majadahonda, Madrid, España


❆ ❆ ❆



PROCESIONES

Eres a mi recuerdo pegajoso inmóvil tan herido de amores viejos
Aunque esto es una ocurrencia vaga atravesada en mi garganta
casi tonta que desaparece en la tibieza de una siesta helada entre andrajos dejados por tu música
Afuera en la ciudad como recordarte entre muslos combatiendo vaginas espasmódicas reptiles de cama
en ahítos insomnios una mujer triste depositando promesas falsas por residuos de cisternas un cloro despellejando
paisajes convulsivos gallos sepultados después de apuestas cangrejos reduciendo cuerdas de violines esos peces
del caño que parecen parodiar un florecer de excrementos.
La procesión va por dentro un dolor denso que vaga sin pretender naufragar parecido a laceraciones
de oxidados sables plumas desprendidas y es que todo parece ir cayendo mientras me llega el sonido acuoso
de una t.v. encendida quizá el dueño del bar donde acontecen tragedias de picos de botellas
Aquí suceden cosas los muertos quieren les escriba su epitafio
es como seguir rodando e ir a los entierros son tantos al año
Es que ellos creen me ando viva me ven en las mañanas cerca de la cinco trepada en la aurora
mi postura yoga profunda meditando cinco vocablos adversos y como una palma balanceándome
Entre mis fisuras tan poca carne obediente a esa mi costumbre de cenizas.


María Elena Aldana Solano
Cartagena de Indias, Colombia


❆ ❆ ❆



La inspiración que nos llega,
en el pueblo o en la ciudad,
hace que nuestra garganta
exprese de forma clara
nuestra manera sencilla
y, es que, al brotar un cantar,
si es salido desde el alma,
si es entonado y sincero,
las notas que nuestra boca
desgranan con tanto esmero,
hace que asciendan al cielo
y nos hagan suspirar.

Para mantener la forma
las cuerdas bien mantenidas,
hay que saberlas templar,
porque, la voz educada,
hacen al hombre y la mujer
un Ser especial y vivo,
sensible, amable, amigo,
que le permite florecer
lo mejor que lleva dentro
y que nos hace crecer.....

Para poder entonarlas
y, sin recurrir al cloro,
si es preciso, y en conjunto,
cantemos también a coro.

Brindemos por nuestra vida
sin complejos ni artificio,
que, para estar alegres,
sólo basta proponerlo,
y permanecer unidos.


Hortensia Ayuso Oliva
Torremocha de Jarama, Madrid, España


❆ ❆ ❆



Aprendiz de mundos

Le gusta al aprendiz de poeta
construir mundos en el cielo.
Copias de trágicos poemas
que hablen de amorosos hechos.

Quiere seguir el curso de sus ríos
por suaves valles y frías gargantas.
Beber allí el agua libre del cloro
cuyo sabor acaba con la vida misma.

Como el amor que da tanta vida
cuando en primavera florece.
Y tanto mata en la ciudad artificial
cuando en otoño desaparece.


Julio Alcalá
Castellón, España


❆ ❆ ❆



Calor pegajoso

Tengo la garganta seca
por el calor pegajoso,
no hay ciudad que lo soporte
el verano es un engorro.

Miro al cielo y solo veo
la calima del sofoco,
nubes densas que debieran
derramar aguas a chorro.

Sin carbonatos ni cloros
humedades en los rastrojos,
harían florecer jardines
que refrescarían a todos.


Carmen Barrios Rull
Madrid, España


❆ ❆ ❆



"Paso a paso…"

Mi primer recuerdo es de un río
Mezcla de dos aguas
Dulce y salobre
Y de ahogo
De un extraño olor a podrido
Mi ciudad es cualquier parte
Mi país ninguno
El cielo brumoso y prohibido
Y el infierno tan cerca que se toca
A las cuatro de la tarde dice el poema
A las cuatro
A esa hora sin fecha alguna
Me canso de ver florecer el día
Palmo a palmo, este día…
Ése y éste
No grito basta por no poder
La garganta la perdí cantando jondo
El día se hace día; día tras día
La noche, sin embargo, es pecado
Duerme la noche y deja que te asfixie el cloro
Y jamás será tu amanecer
Y las bajuras del infierno te acogerán con piedad infinita…


Marian Orruño
Bilbao, Vizcaya


❆ ❆ ❆



Si escucho tu voz veo esa
tierra donde florecer es posible,
donde el cloro se pierde en mi
garganta y el cielo se viste de verde.
Así son tus ojos a través de los que yo miro,
ésos que ya no tengo cerca.
Los que me miraron para construirme un día,
como una ciudad perdida.


Chelo Medina
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Escozor del alma

Al tiempo que la ciudad mundana se enmudece,
el cielo límpido da paso a la noche oscura.
Las palabras permanecen en mi garganta, exiguas,
sin que pueda hacer que broten cual torrente.

La tristeza malsana junto a mí permanece,
lo que ayer era luz, se ha vuelto ahora negrura.
Las alegrías de hace poco, ya parecen antiguas,
sin tu presencia en mi vida, ninguna cosa florece.

Tu recuerdo jamás se desvanece,
pero tu ausencia, escoce el alma como el cloro.


Alejandra Georgina Laorrabaquio Saad
Estrasburgo, Francia

ginasaad.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Cloro azul aquel cielo como agua urbanizada
mientras atenazan la garganta dos palabras
que el asfalto permitió a pesar de que
toda la ciudad al fin florecía


Teresa de Paz
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Telediario

Aquí,
dentro de estas paredes,
con esta ducha, la comida necesaria,
los pasos precisos, el cloro de la ciudad,
la garganta convulsa de lo repleto,
vuestro grito es estricta hemorragia.
Aquí,
la queja es costumbre,
los vacíos nuestros alfabetos,
lo afilado de nuestra indolencia,
las nodrizas resecas de nuestros cielos.
Las alambradas, nuestras propias sombras
y el quejido no mengua.
Nos duele el espíritu,
la noche es un reto
el día una escalera.
Y vosotros.
Vosotros amanecéis sin suelo.
Los ojos de los niños nunca mienten
entre tanta flor de espuma.
Asilo,
solo una tierra para florecer.
Asilo,
para olvidar de la guerra su rumor bastardo.
Os vemos,
el holocausto entre Grecia y Macedonia,
en el invierno del desastre.
Europa ya no sabe
ni por perra ni por vieja.
Y rogamos a dioses y gobiernos
hagan algo,
-hacer nuestro el sufrimiento
es remover los rescoldos del infierno-
Idomeni, Lesbos,
el río entre los apátridas.
Los huesos, los calados huesos,
los pies y el barro.
Ese telediario de las tres
que nunca nos deja comer en paz.


Pilar Gorricho
Logroño, La Rioja, España


❆ ❆ ❆



Poema sin ti

Porque te amo
no te escribo un poema
que te condene a un fragmentado existir.
Te quiero libre, completo,
en todas tus edades
y me faltan vida y destreza para juntar versos
que se aproximen tan solo
al primer cielo dichoso del encuentro.

Sin ti, el cielo huele a desamparo,
a cloro que atraviesa mi garganta sin porvenir.
Huele a orfandad de ciudad
mutilada por fatigados pasos.

Pero si sonríes,
si apenas sonríes,
el moho ya no existe.
Rehaces con tu boca
la orilla incesante de las calles
y florecen jilgueros y estrellas
a los pies de la vega.

Porque te amo
no puedo escribir solo un poema sobre ti,
cuando veo el universo ceñido en tu cuerpo
forjado de estaciones o cuando tus abrazos,
como melocotones tiernos,
penetran golosamente hasta mi médula.

Contigo, atrincherado el pudor,
mis senos parvos lucen con fe de bienvenida
y en la luna sin invierno de tus gestos
soy un halo que se estremece
con el latido de un arpegio.

Porque te amo
alcanzo solo a escribir:
al fin nos encontramos,
póstumos.
Al fin con los ojos abiertos.


Keka Conesa
Sevilla, España


❆ ❆ ❆



Puede florecer un campo

Puede florecer en la ciudad un campo
de plena nulidad.
Enigmáticos fondos de asfalto ennegrecen
inquietudes escindidas.
Columnas de bloques con su atrezo de ventanas con cortinas
y de patios de luces escondidas elevan
hasta el cielo nuestra ira.

Es el grito que se alza y que se estira

Escucha el ruido de esos gritos en gargantas
que antes fueron polvorientas, hermanas de las grietas.
Escucha el canto de las máquinas que agitan el sonido prorrumpido
que repiquetea hiriendo el aire del vacío.

Ni siquiera el cloro de la asepsia aclarará la estancia.

Puede florecer un fondo de campo allá en la urbe
y puede sospecharse un toque humano en todo trato.
Ni el uno huele a campo ni el otro puede tanto.


Vicente Javier Fernández Gómez
Añastro, Burgos, España

vicentejavier-f.blogspot.com


❆ ❆ ❆



LA VOZ ROTA

        a Juan Carlos Alda
        libertario, poeta, cantaor

Noche de cante.
Acorde de guitarra.
Temblor del ruedo.

Cloro y absenta.
Garganta la ciudad;
florece el cielo…


Pedro Bernal
Getafe, Madrid, España

creacionpoetica.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Nitrógeno esparcido por las calles.
En las últimas casas, gorriones perdidos contra el cielo
engullen la comida envenenada en sus nidos de polluelos muertos;
inertes soplos de plumas apagadas.
No hay aire limpio bajo los tejados.
Queman las garganta de los gorriones, ácidas de cloro y amoniaco
que beben del río que los mata, fango que se desliza por inercia.
Sólo sobreviven las gaviotas hundidas sin mar y sin oleaje
flotando sobre el lodo y la corriente,
buscando espuma de sal en el asfalto.
Esta ciudad no florece de golondrinas ni de petirrojos asustados,
florece de cloro corrosivo, de brasa de asfalto y de columpios,
pobres imitaciones de árboles y piedras.
No florece de niños ni de novias ni florece de alegres comuniones,
de gorriones pequeños, chillidos de gaviotas blanquigrises.
Florece de sulfúrico y anhídrido, de perclórico,
peróxido y gasóleo.
Florece de veneno, y los gorriones
de las últimas casas
ya no saben qué dar de comer a sus polluelos muertos.


Pon
Madrid, España


❆ ❆ ❆



El nivel de riesgo era cero
al menos para ti,
tenías tu mundo
tu ciudad, tu inocencia
debajo de aquel cielo
en ese desconocimiento sano
de la niñez.

Tardes de domingo con helado
miradas con el verbo sonreír

Y ahora que lo ves de lejos
en la distancia del tiempo
florecen los recuerdos

Y un nudo en la garganta
te lleva sin cesar

a esa gente que ya no está
que se fue sin tú quererlo
como ese cloro que bucea
en las aguas incoloras
igual que un tesoro escondido


Maribel Moratilla
Zaragoza, España


❆ ❆ ❆



viernes, 11 de marzo de 2016

Palabras prestadas #93

Os invitamos a conocer las nuevas palabras prestadas por la poeta neozelandesa Tayi Tibble. Tienen hasta el martes 22 de marzo, para hacer llegar vuestros poemas a la dirección: librodepalabrasprestadas@gmail.com

Antes de enviar tu poema por favor mira las bases en "¿Cómo participo?"



#93  Las Palabras son prestadas por Tayi Tibble.


garganta

cielo

cloro

florecer

ciudad



Tayi Tibble es una joven poeta de ascendencia maorí (Ngati Porou / Te Whanau a Apanui). Vive actualmente en Nueva Zelanda donde estudia Historia y Política Social. Su trabajo ha sido publicado en las revistas Mana Magazine y Starling Magazine, entre otras.





Puedes encontrar su poesía en:

theboneletters.blogspot.co.nz
theboneletters.tumblr.com



Pequeñas Muertes

Detrás de la casa de tu Abuela,
con los dedos de el en tu boca, con
tus ojos en blanco viendo el cielo.
Respiras la tierra que llena tu pecho.

Al terminar, te pones de pie en la
cocina. Un fregadero pálido, platos
olvidados. Tu abuela por el
teléfono, llora mientras marca el 112.



(Traducción de Small Deaths de Tayi Tibble por Charles Olsen.)



El viernes 25 de marzo 2016 publicaremos los poemas y una nueva selección de palabras.



El premio al mejor poema será el libro La soledad sonora de Emily Dickinson de la editorial Pre-textos

Nada menos que 1775. Ése es el número de poemas que nos dejó Emily Dickinson (1830-1886), de los que sólo vio publicados ocho. Pasó toda su vida en Amherst, Nueva Inglaterra, en el hogar de sus padres, apenas hizo cuatro o cinco viajes fugaces a ciudades cercanas como Washington, Boston o Filadelfia, y sus amores casi cuesta llamarlos así. En un hermoso pasaje justificaba su existencia en soledad: “Un alma con un Húesped / raro es que marche fuera, / pues la divinia multitud en casa / anula tal deseo”. Así que sin necesidad de traspasar siquiera el umbral de su mente, recorrió las más extrañas latitudes, dialogó con seres de sombra y luz, y volvió ilimitado lo real al convertir las cosas más sencillas y cotidianas en símbolos inagotables.

Su grandeza está en haberle sabido dar un rostro al misterio que ella veía en la naturaleza y en su propia alma, en haber practicado un poesía metafísica que no se pierde en abstrusas entelequias, sino que resulta cercana, sensorial, llena de fulgurantes intuiciones. Quizás por eso, de la lectura de sus poemas se sale como de una ardiente bruma, de una inquietante niebla que, a un mismo tiempo, oculta y revela lo que envuelve.



Más información sobre el libro en Pre-textos




Poemas prestados #92

Muchas gracias a todos los que nos han enviado sus poemas con las palabras prestadas por el poeta colombiano Leo Castillo. Te animamos a que sigas participando en la nonagésima tercera edición que empieza el viernes 11 de marzo del año 2015.

Premio al mejor poema seleccionado por la editorial Cuadernos del Vigía. Enhorabuena a Carmen Hernández Montalbán quién recibirá el libro Four Roses de Violeta C. Rangel de la editorial Cuadernos del Vigía




A continuación publicamos los poemas escritos a partir de las palabras prestadas:
Odisea, Mancha, Liliput, Wonderland y Macondo.


❆ ❆ ❆



WONDERLAND

Perdida en un mundo increíble
tan sorprendente como verosímil,
fábrica de retales de sueños,
desechos del subconsciente,
donde la odisea de la realidad deja sus huellas.

Un cruce de caminos
desde donde parten las letras,
liliputienses de tinta
viajando hacia mil destinos.

Desde La Mancha a Macondo
me detuve en mil recodos,
sin escudo ni rocín,
cabalgué sobrecogida.

Frente al pelotón de fusilamiento
desperté al pasar la página.
de todo ocurrió en aquel lugar
de cuyo nombre no quiero acordarme.


Carmen Hernández Montalbán
Guadix, Granada, España


❆ ❆ ❆



Más allá de la Puerta de Tannhäuser

Se perderán cual lágrimas lloradas
en la lluvia sus pistas y caminos.
No quedarán mapas ni pergaminos
de geografías con las coordenadas
imposibles: las tierras de las hadas
de Avalon y Nuncajamás, destinos
como Narnia, la Tierra Media, Minos
o Sleepy Hollow. Seguir las miradas

de Alicia en Wonderland -entre mareas
de ajedreces y naipes-, de odiseas
a Ítacas buscadas por un lienzo
de sirenas o cabalgar por la ancha
Castilla, con su lugar de la Mancha
ignoto como final y comienzo,

y navegar las tierras de Laputa
a Brobdingnag, Liliput y el volteado
país de yahoos y houyhnhnms, al lado
de la isla del tesoro. En su ruta
hacia Xanadú, Kubla Khan permuta
Camelot, Oz, la Atlántida, Eldorado,
Utopía y Asgard por un puñado
de sueños porque, al fin, el azar muta

y olvida el fin del periplo redondo
del último habitante de Macondo
quien -desde siempre y para siempre- yerra,
pues las estirpes que tener creían
cien años de soledad no tenían
otra oportunidad sobre la tierra.


Gabriel Merino
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Geografía cerebral

El estudio del cerebro humano
vivido como una personal
odisea científica.

El conocimiento del conocimiento
mancha de aceite expandida
como constante histórica.

El mirar de cerca circunvoluciones
y sus sorpresas geográficas
predichas en novelas.

El Liliput país de la autoestima
en el hemisferio izquierdo.
Mi yo, un gigante entre enanos.

El Wonderland territorio matemático
en el hemisferio derecho.
Alocadas jovencitas ríen liberadas.

El Macondo lugar de la soledad
en la parte de la nuca.
Donde duelen la vida y sus tratos.

La Mancha es palabra árabe
y quiere decir llanura elevada.
Metáfora exterior al cerebro
de la Odisea vital que ocurre
cuando alguno pierde el seso.

Todo cerebro es mundo literario.


Julio Alcalá
Castellón, España

julitoches.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Infinita odisea la de llegar a Macondo,
la Liliput de Gabito.
Viento, calor, soledad.
Apenas una mancha en el mapa…
Fue el destino quien me llevó
a descubrir ese wonderland
de realismo mágico, surrealista.
Y entonces comencé a recordar…
Yo sí deseaba tener
una segunda oportunidad!


Nora Inés Román
Haedo, Buenos Aires, Argentina


❆ ❆ ❆



Versando entre sonetos anda el juego
pues que Gabriel en esto es un artista;
mas una, en su modestia, coge pista
intentando entre cuartetos dar el pego.

Con estas geográficas palabras
puede ser que un gran viaje emprendas
si comprendes que son íntimas sendas
en donde caes y no te descalabras.

Odisea, Macondo, ve apuntando;
no pierdas rumbo en esta travesía,
pues un despiste acaba derivando

en Liliput, La Mancha o la Axarquía,
y a Wonderland te puedes ir volando
mientras este soneto fallecía.


Pon
Madrid, España


❆ ❆ ❆



En el pueblo escondido

En el pueblo escondido
que es Macondo,
se libra una batalla
entre gigantes,
tiemblan las murallas
y sus estandartes.
Es larga la odisea
pensar que en Liliput
son todos más enanos,
un Wonderland redondo
cabe entre las manos
y exhibirá su fondo.
Matanzas figuradas,
nadie se agrede…
sus manchas están pintadas
pues se repelen,
y en esta fantástica historieta
los duendes de verdad:
¡son marionetas!.


Carmen Barrios Rull
Leganés, Madrid, España


❆ ❆ ❆



Locura de libertad

El beso de puta de Macondo, Mancha la odisea
Vos sabéis
Seguirán al conejo y llegarán a Wonderland
Aunque los liliputienses no quieran.


Óscar Saúl Argüelles Díaz
Valledupar, Colombia


❆ ❆ ❆



Buscando

En La odisea
busco la ruta
que mancha la tinta
roja marcada por
la lluvia y olas
que dejan el roció
de mi jardín
de rosas
que me hacen
viajar a sitios
lejanos y aun
en su renacimiento
para sentarme
en el Macondo
de mis sueños
a vivir con una
copa de vino con liliput
escuchando una melodía
que el mar llama
wonderland
para vivir
con la riqueza
de sus conchas
en la arena.




❆ ❆ ❆



Canción de pobre o rico, de abundancia o de sobras


La odisea no es comer todos los días
vestirse con ropas a medida del cuerpo, reducido y mezquino,
y ponerse los zapatos de la vidriera más cara
La Odisea es saciar el estómago con una mancha de verdura,
            de carne o de sangre…
Liliput sólo quiere tener el cuerpo que calce justo
en el vestido rojo de Wonderland, de lycra y tul
Las sombras de los huesos, a veces, se asoman
a ver cuál es el Macondo escondido
tras los sueños irrisorios y oxidados de la noche más húmeda,
de todos…
Tan húmeda que se siente el olor a moho en la ciudad.




❆ ❆ ❆



CARTA DE LESBOS
to kyma, 2016

Amados padre y madre: besos con la presente.
Fortuna y Atenea protejan vuestro reino…

Legados de Macondo me armaron Caballera
Hidalga de la Mancha; con esto pretendemos
robar a Poseidón las víctimas que obtiene
de la cruel Europa y sus impíos adeptos,
-Keres de los confines del ponto a las montañas
bajo la deidad del turbulento Océano-,
asiduos postulantes que acosan a Penélope
y someten aldeas al mal de Prometeo…

He roto mis principios otrora montaraces.
A Heracles y a Mercurio he unido mis empeños;
y a Talia; y a Megara. También hemos contado
con los lúcidos héroes Pigmalión y Morfeo,
nacidos en un mundo espurio…, wonderland,
con Eris dominando la voluntad del cielo.

Desde aquí, pesarosos, vivimos la odisea
de bravos argonautas desnudos e inexpertos
que hienden las mareas batidos, arrojados
a los vientos de Eolo en el oscuro Egeo,
por dioses que los toman como a liliputienses;
los echan por estrago; los venden por saqueo;
los fuerzan a buscar en las costas del ponto,
-mediante vil engaño, porque se van huyendo-,
una vida mejor; y en las fronteras trizan
favores que esperaban de Astrea y de Proteo.

En el carcaj conservo mi dardo inexorable;
-espera la ocasión de dirigir, certero,
su ruta hacia el Olimpo donde los dioses medran
con trampas y conjuras que llenan sus arqueos…-
Mientras, acecho presas vencidas por las olas,
y trato de ayudar, junto a mis compañeros,
a mantener la llama de la divina Gea…;
empero, son cuantiosas las víctimas; los huérfanos…

Pedidle a la Sibila oráculos propicios;
y al Aqueronte turbio, que tenga sentimientos…
Recibid el cariño de vuestra cara hija
Artemisa. Y mandadnos, si os place, algún talento…


Pedro Bernal
Madrid, España


❆ ❆ ❆



TARDES DE LECTURA

Tardes de estío
en el corazón de La Mancha.
No hay placer mayor
que la lectura
al fresco de la estancia.

Acompañar a Ulises
en su Odisea.
Penetrar con él
en el silencio
evadiendo el canto
de las sirenas.

Naufragar con Gulliver.
Arribar a tierra.
Observar las andanzas
de los diminutos moradores
de Liliput.

En Wonderland
con Alicia
celebrar la fiesta
de no cumpleaños
cada día.

En Macondo.
Revivir la tragedia
y soledad
que se ceñía
sobre la saga
de Aurelianos
Buendía.
Y por ende
el final
de la estirpe
al ser devorado
el último,
el infante Aureliano,
por las hormigas.


Carmen Lafuente
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Mirada de niña

Horas y horas
semana tras semana
en aquel alféizar
de su ventana
mirando ensimismada
como apilaban la madera
lenta, pausada
macondo oloroso
que quedará para siempre
en el wonderland de su vida
en sus sueños
como una mancha de color
y un suave olor
imaginando la odisea
que recorrerán esos barcos
trabajados con las manos.
Nunca olvidaras tu país de liliput
dónde tus sueños encantados
en tu cabeza pequeña
crecían agigantados.
Ahora no eres tan niña
pero en tu isla
siguen estando
aquellos macondos
y todos tus recuerdos amados.


Cristina Eme
Zaragoza, España


❆ ❆ ❆



Fábula de los tamaños


"La vida es fábula"
escribí en las leves yemas de mis dedos
como mapa del tamaño de mis sueños
y de las calles de mi pueblo.
Solo mi sonrisa al sol se extendía
como humo de tren
y contradecía mi fe en mañana.
Suspendida en la infancia
ningún espejo me llevaba al sueño
del agua clara de Macondo.
Reinaba en lo diminuto,
los pies cubiertos de tiempo,
segura en las raíces sin riego de Liliput.
Aquí los árboles eran fieles
y firme la tierra árida del cementerio.
No conocía el poder de mi cuerpo
cuando me alcanzó abril.
Mis piernas azucaradas y mi perfume de virgen hierba
abrió los poros a ciertos apetitos de devaneos.
Pensé en un paseo corto, fuera de las lindes
de mi carne y de mi pueblo;
nada de odiseas que ahogaran mi garganta.
Escapé para decirle buenas noches
a las estrellas de La Mancha,
y me parecieron romances tiernos.
Mi paso breve se tornó ligero
y mi sangre apetencia de infinito.
Descubrí que mi corazón pisaba nueva patria
cuando vi risas en mis manos
al ver risas en las suyas.
Olí su piel como un sabueso
y su boca se hizo cosecha.
En un rincón de la placita silenciosa de mi pecho, dijo,
seré tu verde alegría, el geranio de tu patio.
Seré tu Wonderland.
Y el tiempo me oyó suspirar
descalza.


Keka Conesa
Sevilla, España


❆ ❆ ❆



Recuerda si no quisiste volver

Una vez que llegas a Región, Olvida tus enseres.
Ya no eres. Y hallarás más muertes que te alteren.
Pasarás la vista por Comala, más allá de un Llano en Llamas,
sabiendo que la habitan almas de las que un día contaron.

Y recuerda si no quisiste volver a Región que Comala
fue peor.

Será profunda Odisea transitar por espacios que te afean,
pues todo es recinto sagrado y tú, simplemente un despistado.
Reconozco que es Vetusta singladura la que encuentras en tu tránsito inconcluso,
pero no, no hay Penélope en tu espera, y no esperes que te haga un pretendiente.
No pretendo sino hacerte personaje en este viaje (más bien triste por cerrado).
Si no quieres, si te afea, puede ser que yo te meta en la nivola unamuniana
donde quedes al albur de más caprichos y ya sabes que al final llevan al nicho.

Recuerda que no quisiste volver a Región, pero pienso que Macondo, por cien años,
quizás sea hasta mejor.

Tu recuerdo será pura soledad, y antes de que halles pergaminos que te hablen del final
contarás las sagas y un Buen día (así, en mayúscula) sentirás que es casi mágico
todo eso tan real. Como en tierra Liliput, donde agrandarás tu orgullo
con tu estampa superior. Y si crees que mejor es no crecer
tendrás Wonderland por ver. Pero he de sacarte de ahí.
Y duele, claro: “(…) y este sol de la infancia.”

¡Ay, crecer, crecer!… en las ínsulas ficticias. Pero no podrás volver.
Tú, no. Ya ves, ni siquiera hasta Región.

Aunque puede suceder que apruebes un condado muy al Sur.
No será tu Santuario y vomitarás el Ruido y toda Furia
solo con que oigas Yoknapatawpha nombrar.
Es un sur profundidad. Me temo que te abrase este tórrido percal.

Me quedo con las ganas de acertar.
¿Un lugar –quizá- del que uno no se quiera ni acordar?
Extensa planicie con vientos de ingenio que arroban,
con sorna que soba la labia y la alcoba. En fin, creo que te quede ancha
si te imagino en La Mancha.

De todos modos, reconozco que te debo una Región (y era extensa y era bella,
simplemente la mejor; pero no era para vos).

Te habrás dado cuenta de que todo esto es tributo y tú no más que haces bulto.
(Ahora bien, te necesito tanto…, mientras yo mismo me invento un condado,
una Escalera con historia, aunque fuera, en esa aldea en que se pueblan
con las letras las ideas, con los seres infinitos las quimeras.)

Y recuerda que algún día querrás volver a Región. Lo intuyo.
Será antes de que invente mi lugar. Y, por supuesto,
mucho antes de que cubra entera esa negra Niebla por llegar. Entonces…
Ponga un punto y quede en pos de todo este derredor, y vivas tú tu salvación.


Vicente Javier Fernández Gómez
Añastro, Burgos, España

vicentejavier-f.blogspot.com


❆ ❆ ❆